Dietas detox ¿Son necesarias?

Históricamente, las terapias de detoxificación se han practicado desde hace algunas décadas con algunos métodos similares a los que conocemos actualmente: hidroterapia, ayuno, nutrimentos específicos en la dieta, entre otros. Algunos pioneros en estas prácticas como S. Kneipp, J. Harvey, OG Caroll, por mencionar algunos, describían que los pacientes que requerían este tipo de terapias habían sufrido de una “autointoxicación”, generalmente por el uso de alcohol u otras drogas. Actualmente, hemos retomado estas estrategias nutricionales que pueden ser aplicables para la detoxificación en personas con enfermedades crónicas u otras causas de toxicidad.



Las toxinas que se acumulan en el organismo son el resultado de varios factores, entre ellos la exposición a toxinas que pueden provenir de fuentes internas o externas, la predisposición genética a producir cierta cantidad de enzimas de detoxificación, y la medida en que nuestro cuerpo se prepara para reducir la presencia de toxinas y disminuir la carga de las mismas mediante una adecuada nutrición.

Seguramente te preguntas, ¿por qué la detoxificación se ha puesto tan de moda o tanta gente está buscando este tipo de ayuda? La respuesta está en que las condiciones ambientales en las que vivimos actualmente, no eran las mismas que las de nuestros papás o abuelos. La sobrepoblación, tecnología y nueva forma de vida ha aumentado las toxinas a las que estamos expuestos, por ejemplo: los plásticos, pesticidas, parabenos, BPAs y metales pesados, que pueden encontrarse en muchos o casi todos los alimentos o productos de uso diario. Al mismo tiempo, la alimentación puede no ser la mejor, cada vez nos movemos menos, dormimos menos, en ocasiones sufrimos de estrés crónico, esto aunado con el consumo de alcohol o cafeína, provoca una mayor demanda de procesos de detoxificación. Desafortunadamente, no existen estudios contundentes que analicen el efecto acumulativo en la salud de una carga tóxica elevada durante años.


Cuando se trata de eliminar toxinas, participan varios órganos de nuestro cuerpo: el intestino, los riñones, la piel, pero sobretodo: el hígado, que es el órgano de detoxificación por excelencia. Su función destaca ya que es el encargado de depurar sustancias perjudiciales provenientes de sustratos internos (azúcares, grasas y proteínas) o de factores externos (medicamentos, aditivos, colorantes y conservadores, edulcorantes, potenciadores de sabor de los alimentos, químicos, alcohol, contaminación del aire, entre otros). Muchas de las toxinas que entran al cuerpo son liposolubles (solubles en grasa) y al viajar por el cuerpo llegan como primer paso de detoxificación al hígado, quien se encarga de convertirlas en sustancias solubles en agua para poder ser excretadas.


Existen dos fases de detoxificación:

  • fase 1 de Oxidación, donde se neutralizan las toxinas o cambian su conformación en sustancias activas, las cuales pasarán posteriormente a la

  • fase 2 de Conjugación donde mediante una serie de reacciones químicas, las sustancias tóxicas se vuelven menos perjudiciales y de esta manera se puedan desechar por el sudor, orina o las heces.

Para que estas dos fases se lleven a cabo, se utilizan ciertos nutrimentos, por ejemplo algunas vitaminas del complejo B y aminoácidos específicos. También durante el proceso, se producen radicales libres, que son partículas que en exceso causan estrés oxidativo (daño) a las células del hígado. Es por eso que también un proceso de detoxificación debe contemplar el uso de antioxidantes en el momento adecuado.


Puede haber múltiples razones por las cuales el cuerpo pierde eficiencia al depurar las toxinas. Estas razones pueden ser ambientales, como tener una alta exposición a toxinas; tener estreñimiento y por lo tanto no ser capaz de excretar toxinas en las heces, o tener deficiencias de nutrimentos específicos necesarios para el proceso de detoxificación, llevar una dieta poco variada o pobre en nutrimentos, condiciones de estrés, enfermedades crónicas, inflamación, así como no realizar actividad física o tener un sueño no reparador.


También puede deberse a factores hereditarios, donde las enzimas que convierten las toxinas en compuestos de desecho funcionan de una manera menos eficiente.


En Vita Plenus contamos con programas integrales de detoxificación, adecuados para las diferentes etapas de la vida o procesos de salud enfermedad por los que atraviesen nuestros aliados.


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