Dulce, silenciosa y mortífera: la diabesidad

Dulce porque ese es el sabor de la orina cuando Hipócrates la probaba para diagnosticarla.


Silenciosa porque muchos de quienes la padecen lo ignoran.


Mortífera porque es la primera causa de muerte en México.


Es la diabesidad (término acuñado por el Dr. Mark Hyman), que representa la actual pandemia de obesidad y una de sus consecuencias más importantes, la diabetes mellitus.



El organismo toma de los alimentos los nutrientes necesarios para llevar a cabo todas sus funciones. De estos, la glucosa (“azúcar”) es el combustible primario del cuerpo y proviene de la transformación de carbohidratos, proteínas y grasas. La insulina es la hormona pancreática que introduce esa glucosa a las células y forma los depósitos de grasa que se utilizarán como fuente de energía durante el periodo de ayuno.


La diabetes mellitus se presenta en dos formas principales:

  • Tipo 1 (DMT1): ocurre por la destrucción de las células que fabrican la insulina.

  • Tipo 2 (DMT2): por resistencia a la insulina, cuando la cantidad que se produce de esta es insuficiente o no tiene el efecto biológico normal. Es la más común y puede aparecer en el embarazo (diabetes gestacional).

Se caracteriza por una elevación en los niveles de glucosa en sangre, asociada a muchos malestares y al riesgo de severas complicaciones como arteriosclerosis (infartos cardiacos y cerebrales), insuficiencia renal, ceguera, amputaciones, disfunción eréctil, etc.


Pero… esto no es un problema añejo sino un fenómeno reciente de los últimos 35 a 50 años. ¿Qué pasó? Apenas en 1980 se reportaban 108 millones de personas con diabetes en el mundo, cifra que para 2014 había crecido a 422 millones, un incremento del 4.7 al 8.5% de la población total del planeta.


Después de la Segunda Guerra Mundial, en condiciones de desastre y de hambre, la obesidad y la diabetes no eran anomalías relevantes de salud, sin embargo, en el momento actual de mayor riqueza y mejores servicios de salud, estos problemas se han convertido en una verdadera némesis para países, lo mismo desarrollados que emergentes.


Se conjuntaron varios factores: estudios científicos mal diseñados y de conclusiones erróneas, subsidios gubernamentales para los granjeros, el sensacionalismo de la prensa y los intereses mezquinos de las industrias agropecuaria, procesadora de alimentos y farmacéutica. Engañando al público se satanizaron y eliminaron las grasas de los alimentos y se substituyeron por azúcar. De un consumo aproximado de 22 cucharaditas del dulce por año por el hombre paleolítico, hoy el estadounidense promedio ingiere de 67.5 a 82 kg anuales; como calorías líquidas en refrescos y en muchas otras formas, se nos ha inundado de azúcar. Si a esto sumamos el estilo de vida sedentario y el enfoque malicioso de controlar la glucosa en lugar de mejorar el efecto de la insulina… bingo, tenemos la respuesta.


Con conocimiento, convicción y disciplina la diabesidad es prevenible y reversible, aunque exista carga genética de predisposición. Mediante evaluaciones y tratamientos específicos de Medicina Funcional y Nutrición Funcional, modificando la alimentación y los hábitos de vida y proporcionándole al organismo los elementos necesarios para su óptimo funcionamiento, es posible eliminar esta alteración. Esto es lo que Vita Plenus te ofrece: crear salud, no solo tratar la enfermedad.

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